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NUEVA BIOGRAFÍA:
“Ardiente enamorado" Una nueva biografía sobre el Padre Diego, escrita por la Pequeña Familia de Betania y presentada por el Obispo de Orihuela-Alicante Mons. Rafael Palmero. Editorial Ciudad Nueva De la Introducción: «Yo he venido a traer fuego a la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!» (Lc 12, 49). Tienes abiertas entre tus manos estas páginas, y «donde hay fuego enseguida se nota el calor». No es una biografía completa y detallada, mucho ha quedado en el tintero. Valgan unas pinceladas sobre un ardiente enamorado que encontró la felicidad en Jesucristo, vivo, «enamorado de nosotros», presente y palpitante en la Eucaristía, la Iglesia, en cada persona... Seducido, conquistado por el amor redentor de Cristo, comprendió que «el amor no cabe en el corazón cuando se tiene, sale afuera con el calor y la luz de las obras». En el Cenáculo, el día de Pentecostés, los apóstoles vivieron junto con María, la madre de Jesús, una experiencia que les transformó (cf. Hch 2, 1-4). La llama, el viento, la presencia del Espíritu Santo los hizo arder en amor por Jesucristo. Como centellas de fuego, se lanzaron a ser testigos del Evangelio hasta dar su propia vida. «A los valientes les llamamos santos. Yo los llamaría enamorados de Cristo». Algo así deseo que ocurra cuando pases las hojas de este pequeño libro. Un consejo, no corras mucho con la lectura. Verás, en la medida que avances, tendrás necesidad de ir más despacio para que el soplo del Amor de Dios, que pasó por la historia de Diego Hernández González, un sacerdote diocesano secular, reavive en ti el entusiasmo y encienda el corazón por «conocer con amor a Cristo, amarle de obra y de verdad, y ser su testigo fiel». Se apasionó don Diego, con audacia, por «vivir a Jesucristo», y con ilusión quiso darlo a conocer y amar. Ayudó a muchos a seguirlo en la Iglesia por la gozosa senda de la oración y las bienaventuranzas. Aún hoy, quien se le acerca, siente este mismo fuego de amor y unidad, de fraterna vida apostólica, de ansia por amar juntos a Jesús sin fronteras, pues «la tierra es chica para los que aman a Dios». Encontró un camino muy sencillo para vivir en santidad: «Quiero vivir a María como esplendor de Jesús». En intensa relación de amistad con Jesús, especialmente por la oración, tú también estás llamado a ser en la vida cotidiana una pequeña chispa de fuego, pues «una brasa puede pegarle fuego al mundo entero», escribía don Diego. Un apóstol que haga crecer, con pequeños gestos, el gran incendio de amor, paz y fraternidad universal que Cristo ha traído a la tierra, como primicias del cielo. «Y siendo Él fuego de caridad, la derramó en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha comunicado (cf. Rom 5, 5)». Ser cristiano, ser cristiana, cada cual según su vocación y misión, es hermoso, es un gozo que se transmite porque se desborda del corazón. Para don Diego, su vida cristiana como sacerdote, llenó su existencia. ¿El secreto? «Todo está en que Jesús nos invada, nos empape», como decía san Pablo: «para mí la vida es Cristo» (Filp 1, 21). Ciertamente, la vida de cada persona humana es única e irrepetible. Por eso, ahora, Cristo pide tu respuesta personal a su amor, te invita a seguirlo y te da la gracia, la fuerza, para ser su transparencia en el mundo actual. Jesús te acompaña y te llama a vivir en la alegría de la santidad, dándote cuenta de que «cada pulsación de (tu) corazón es un abrazo de Jesús». El mundo de hoy, cansado de tanta palabrería, espera ardientes testigos coherentes, cuyas vidas contagien el amor y la esperanza que se encuentra en Jesucristo. «El Señor está empeñado en mejorar al mundo. Le fallamos los instrumentos». Ojalá, entre estas líneas, descubras, saborees y dejes correr en tu interior un manantial y así crezca en ti una semilla viva y operante: «lo que arregla el mundo es el amor». «Dios es amor» (1Jn 4, 8).
o LIBRO: “Espiritualidad Hoy”
o LIBRO: “Tuyo en Jesús” Selección epistolar
o LIBRO: “Diego Hernández González. Sacerdote Diocesano”
o Estampas del Siervo de Dios. Gratuitas.
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